26 noviembre 2010

Carta para mi primer amor…


Escribo después de extrañarte durante cuatro años, escribo porque secretamente espero que –finalmente- pueda olvidarte. Escribo como ejercicio para exorcizar la memoria y los sueños que aún tengo junto a ti. ¿Cómo te puedo querer si apenas te conocía? ¿Cómo es que sigo extrañándote, comparando contigo los aspirantes, cómo es que ninguno es como tú?

Tu nombre, tu casa, tus palabras duelen todavía. A veces - de súbito- quiero abrazarte, volver a verte, “llegar a ti”. Te abracé, te escribí, dije tu nombre despacito y no regresaste. No puedo hablar sin que lo que aprendí a tu lado salga a colación, te admiro aún en la distancia y a pesar de tu silencio.

Atesoro tus frases y lo que has hecho sin mí, -mientras yo te extrañaba tu viajaste, estudiaste, escribiste-, y tu nombre, tu bendito nombre siempre estuvo conmigo. Las calles que camino sin ti, los lugares a los que me gustaría que me acompañaras, las cosas que leo y que canto, cuanto me gustaría que estuvieras aquí, conmigo.

Pero resulta que probablemente el primer amor acaba así –o tal vez nunca empieza-. Nadie que no haya querido absurdamente podría entender el nudo en la garganta, las ganas de llorar, de gritar tu nombre. ¿Cuánto te quiero? No sé si pueda medirse pero intentaré contarlo, te quiero tanto como tus brazos me abrigaban, te quiero tanto como el color de tus ojos reflejados por el sol, como cuando decías cosas que la mayoría no entendía, tanto como tu caminar vagabundo y tu pose intelectual, y los versos y la sonrisa. Y cuando nos sacamos la foto, y cuando tomaste mi cabello y cuando me dijiste sol.

Cuéntame cómo le hiciste, cómo no fui yo tu “primer amor”, cómo no quedaste prendado de mí, cómo se te olvidaron nuestras pláticas, cómo no te gusto el olor de mi cabello, mi sentido excéntrico de la estética, mi poesía, mi voz.

Absurdo es extrañar, querer, después de tanto tiempo, absurdo y estúpido, pero eso me pasa, sucede que te extraño, sucede que en algún momento del día pienso en ti, que veo tu casa y me acuerdo, que leo y te recuerdo, que visito el restaurant y vuelvo a pensar en ti.

Escribí hace un tiempo –pidiendo al buen Dios su intercesión- ,que tú volvieras o que termine de olvidarte.

“Esta es la última vez que yo te quiero, en serio te lo digo”

1 comentario:

  1. Mani... Perdóname porque yo no he querido absurdamente. Hoy -finalmente- te entiendo, y te digo: eso que sientes tómalo y atesoralo como uno de los tiempos más bellos que haz vivido. Vuelve a el tantas veces quieras con la paz y la alegría de quien se sabe afortunado, no con anhelos y pretensiones infundadas.

    Con tantísimo amor que te tengo...

    Abrazos&BuenaVibra!

    ResponderEliminar