07 agosto 2009

Retrato de Adriana a los Veinticuatro años



Como leona decidida a dar muerte a la presa en turno, defiende con razón o sin ella su derecho innato a expresar su ser y hacer en este mundo.

Rebelde, sensible y necia de la cabeza a los pies quien la conoce queda encantado con su sencillez y valor. Contradictoria y audaz es mezcla de hippie y mujer contemporánea que sigue las tendencias de la mercadotecnia en turno.

Considera necesaria la adopción de creencias espirituales que le den sentido a la trayectoria histórica de cada persona, y expone apasionadamente sus sueños sin temor a no poder hacerlos realidad algún día. Hace planes como quien cuenta cuentos, confía en que su buena suerte alcanza para entrar al antro sin reservación, exige que se lleve al pie de la letra lo que ya escribió Sabines “… éste es el tiempo de vivir, el único” y compra chucherías sin ningún rastro de culpabilidad por la pobreza con que otros viven en este mundo.

Viste de varios colores pero prefiere el negro sobre las muchas opciones, ve tutoriales de maquillaje y me regaña cuando quiero que se ponga en mi lugar sin haberme puesto primero en el suyo.

Yo creo en Dios porque ella existe. Llegó a nuestra familia después de un parto complicado en el que casi pierdo a mi hermana y a mi madre al mismo tiempo. Pero la fortuna estuvo de nuestro lado. Su sola presencia en la casa hace de cada día un festín sin previa planeación. Su sonrisa aleja las penas cotidianas de un trío de neuróticos que se resisten a las “costumbres” “derechos” “rebeldías” propias de esta edad –mi edad- en la que cualquier joven quiere bailar, escuchar música, salir de noche sin a ver visto las noticias o el pronóstico del tiempo con antelación.

Ella nos enseña a pesar de su testarudo carácter, que todos lidiamos con nuestros propios demonios y que si no es la familia la que te apoya entonces sí no hay mayor esperanza en el vasto mundo. Que Dios bendiga a mi hermana quién guarda en su corazón inconmensurable amor para repartir entre propios y a veces entre extraños.